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GLOBALIZACIÓN, LA VERDADERA PANDEMIA

La actual pandemia de COVID-19, un tipo de coronavirus originado en China en noviembre de 2019, está dejando caer máscaras y poniendo de relieve los fracasos y miserias producidos por la tan alabada globalización, que desde el fin de la Guerra Fría se había impuesto como dogma indiscutible y como único modelo socio-económico aceptable por nuestras más altas personalidades político-intelectuales.

Fracaso que queda de manifiesto por varias razones: la primera, la apertura ilimitada de las fronteras y el inmenso tráfico humano que fluye diariamente entre países, alejados entre sí por miles de kilómetros de tierras y océanos, pero que son cruzados en pocas horas gracias a aviones y trenes, lo cual favorece inevitablemente la rápida expansión de las plagas. Se impone la necesidad de controles más rigurosos a todas aquellas personas que quieran ingresar en nuestro país, incluidos chequeos médicos, para evitar la introducción de devastadores patógenos foráneos.

Segunda, que la creencia de que desmantelar nuestra propia industria y confiarla al gigante chino para que su mano de obra esclava produjese aquellos bienes que ya producíamos aquí iba a hacer que todos pudiésemos comprar más barato, ha demostrado ser absolutamente falaz, lo que ha contribuido a enriquecer al gobierno comunista chino, especialmente en estos momentos, que está haciendo un jugoso negocio vendiendo respiradores y mascarillas al mejor postor, brillando el supuesto altruísmo de dicho gobierno por su ausencia, y revelando la vergonzosa dependencia que padece Occidente de la producción asiática, siendo la llegada de dichos equipamientos desde miles de kilómetros de distancia una cuestión, literalmente, de vida o muerte, situación que tontamente podría haberse evitado si nosotros produjésemos nuestros propios respiradores y mascarillas, sin tener que comprarlos a precios de usura a proveedores extranjeros, y sin tener que correr el riesgo de sufrir estafas por parte de esas empresas como ha ocurrido con las pruebas detectoras del virus fraudulentas, que han puesto en ridículo al Gobierno.

Tercero, que en tiempos de carestía, la supuesta solidaridad de la comunidad internacional se desvanece, y que el derecho internacional se revela como un bello, pero mojado, papel. Se queja el representante francés de que su homólogo estadounidense les levanta a golpe de talonario los equipamientos que habían adquirido en China pagando hasta tres veces lo ofrecido por ellos, pero luego Francia misma detiene un carguero procedente de Suecia con suministros médicos para España y se apropia del 50% de dichos suministros (1). Peor aún el caso de Turquía, supuesto socio OTAN, que inicialmente se nos presentaba con buena cara enviando algunos suministros médicos, pero que se ha terminado revelando como el enemigo que siempre ha sido de España, robando literalmente los suministros que habíamos adquirido en China y que iban cargados en aviones que habían hecho escala en el país anatólico. Y qué decir de la inútil Unión Europea, que dice y promete ayudarnos y que “ya lo hablarán”, pero que a la hora de la verdad se quedan en eso: palabras, aunque algunas de ellas van impregnadas de veneno, como las del ministro neerlandés Wopke, o negándose a enviar ayuda médica como Dinamarca (mención aparte merecen los demonizados patriotas “ultraderechistas” de ese país que solicitaron la ayuda para España e Italia. Luego nos dirán que ellos son el enemigo, y no quienes nos niegan la ayuda) (2).

Todo ello, en resumen, demuestra que los únicos que van a defender los intereses del pueblo español, son los propios españoles. Nunca una institución supranacional o una empresa extranjera van a solucionar nuestros problemas de forma altruista. Los españoles nos hemos vuelto perezosos a la hora de defendernos y hemos delegado el ejercicio de esta responsabilidad en el gran hermano de la OTAN, nuestra soberanía económica y monetaria en Bruselas, y nuestra producción en China. Por tanto, debemos decir BASTA a la dependencia de gobiernos extranjeros, entidades supranacionales y empresas multinacionales, y gobernarnos por nuestra propia mano, producir nuestros propios bienes y, sobre todo, no bailar al son de nadie. Esta es la forma de ahorrarnos los problemas que estamos padeciendo en esta crisis.

Guillermo Tierno Ríos

(1)https://www.elperiodico.com/es/internacional/20200403/guerra-mascarillas-paises-coronavirus-7916153

(2)https://www.20minutos.es/noticia/4213860/0/dinamarca-rechaza-ayuda-espana-italia-coronavirus/

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2 Replies to “GLOBALIZACIÓN, LA VERDADERA PANDEMIA

  1. Quisiera contactar con vosotros para poder mandaros información . Suelo dibujar en 3D y he realizado mi propia recoplilacion sobre el triste numero de fallecidos por esta pandemia en un montaje sobre un campo de fútbol.
    Gracias por vuestro programa

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