EDITORIALES SOCIEDAD

LA DESAPARICIÓN DEL DINERO FÍSICO

La actual crisis que estamos padeciendo en España provocada por el Covid-19 y que ha supuesto la declaración del Estado de alarma, es una situación propiciada por este nefasto Gobierno que una vez mas, y ya son muchas, ha antepuesto sus egoístas intereses electorales por encima del bienestar y la salud de todos los españoles. Queda claro que este Gobierno no gobierna para todos, sino tan solo para sus votantes y para todos aquellos que comulgan con sus postulados ideológicos. Con las omisiones y negligencias en que han incurrido evitando la propagación del virus y con la gestión de la actual crisis sanitaria, han demostrado que todo vale y que los ciudadanos no les importamos, porque un problema sanitario de estas características tan graves nos afecta a todos. Los virus no entienden de ideologías, dogmas, partidos o chiringuitos.

Pero con este artículo queremos ir un poco más allá, y dilucidar qué consecuencias a futuro (a parte de las relativas a la salud pública) puede tener esta crisis. Las consecuencias catastróficas que se vislumbran a nivel económico van a ser notorias, y desde luego tanto los ciudadanos como los partidos políticos de la oposición deberán exigir las responsabilidades oportunas (incluidas las penales) frente a todos aquellos miembros del ejecutivo que por su dejadez, ineficacia y negligencia, nos han conducido a este precipicio.

Nos atrevemos a aventurar, casi sin temor a equivocarnos, que cuando se busquen culpables, por parte de los responsables que nos gobiernan, se señalará con el dedo acusador al dinero físico como una de las causas de la propagación y transmisión del virus. Desde hace tiempo, son muchas las voces que vienen señalando que uno de los objetivos de los gobiernos mundiales y de las denominadas élites supranacionales es la progresiva eliminación del uso del papel moneda, limitando por tanto las transacciones económicas al uso y utilización de sistemas electrónicos. Ello provocaría en consecuencia que todas las operaciones comerciales que tanto particulares como empresas realizasen quedarían registradas y ello permitiría, como es lógico, un mayor control por parte de los Estados a sus administrados.

Por todo ello, con la existente alerta sanitaria y con el pretexto de que el dinero físico puede ser una de las fuentes de contagio, muy probablemente veamos en un futuro campañas dirigidas a concienciar a la ciudadanía sobre los beneficios que supondría pagar con tarjeta o similar que en efectivo. Campañas todas ellas que machaconamente se llevarían a cabo a través de los medios de comunicación (cada vez menos independientes y constituyendo un aparato al servicio del sistema), que acabarán más tarde o mas temprano por imponer sus postulados en el grueso social, tal y como ya se viene haciendo con otros temas o cuestiones.

De ahí la importancia de la labor que llevan a cabo los medios independientes que buscan la verdad de lo que sucede, sin intereses de ninguna índole y sin ocultar información, y buscando en última instancia despertar conciencias y evitar que se acabe creando una sociedad al estilo orwelliano (perfilado en su libro “1984”): sumisa, sin criterio, sujeta al pensamiento o discurso único e incapaz de cuestionarse lo establecido, o lo que puede haber detrás de determinados acontecimientos.

B.O.R.

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