DE FEMINISMO Y OTRA HIERBAS

Que denigrante me parece tener que esconderse debajo de leyes o días especiales, como hace el feminismo extremo, que aloja seres diminutos, chillones y sin personalidad, que necesitan del agasajo de unos (LIVG) para machacar a otros, con un afán de venganza por 1 millón de años sin las agallas necesarias para hacerse respetar, como han hecho millones y millones de mujeres desde hace muchos siglos atrás.

Las Leyes tienen que ser las adecuadas al delito, pero en un entorno democrático, iguales por razón de sexo, raza o credo y deben acoger la inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Pero no, contra natura, la LIVG te hace culpable hasta que demuestres tu inocencia, si puedes hacerlo.
Esto me recuerda que casi siempre, los máximos defensores de la Democracia, que enarbolan su bandera sí, pero como arma en vez de como nexo de unión e igualdad, son asimismo sus más profundos violadores. Gente absolutista que adapta las leyes a lo que no les gusta, en vez de a lo que es justo, Democrático y Constitucional.

Yo viví muy tranquilo en la época de la “dictadura” que para mi no lo fue, pero hablaban en esos términos de la Ley vigente. Al transcurrir de los años van haciendo buena una dictadura de 40 años, que no fue tan represora como podía haber sido y como sigue siendo en algunos países, curiosamente enarbolando la igualdad de la izquierda, que ha dejado de serlo, para convertirse en la riqueza de unos pocos y la miseria de muchos. Anda, si eso es lo mismo que dicen cuando se quejan de los fascistas, ¿no?

En esa época, una madre me acusó de violación a una muchacha con la que compartía cariño, solo porque tenía otros planes dinerarios para ella, y con 20 años, once meses y 19 días (mayoría de edad a los 21) tuvo que pasar por un forense para que dictaminase si su flor estaba indemne, mientras yo esperaba en una celda de dudosa pulcritud. Por suerte ni yo ni nadie la había tocado, todavía.

Por aquellas fechas también, me detuvieron por una denuncia de abandono de hogar, puesta por mí en ese momento esposa. Abandono de hogar (que en realidad fue de lecho conyugal) en una casa nueva, con muebles nuevos, con 2 hijos que frecuentaban colegios privados y la manutención garantizada, gracias a mi madre que corría con todos los gastos, porque como yo no tenía suerte encontrando labor y ella era pudiente en esos momentos, se lo podía permitir con todo el cariño de su corazón, hoy desaparecido. Y mi ex mientras tanto, se dedicaba a otros menesteres no retribuidos, creo. Aunque no faltos de regalos, me consta.

Conseguí que lo retirara rápido (gracias al teléfono que un humano comisario me dejó utilizar) y pude salir de ese círculo en el que había entrado ya, y que en menos de 24 horas me había llevado a 2 calabozos en entidades diferentes.

Mi esposa, (hace muchos años que es “ex”) personaje influenciable que ya, llevada de la mano de dudosas “amigas”, me había engañado vilmente con los anticonceptivos y se había quedado embarazada por 2ª vez, al decirle esas voces anónimas y entrometidas que, si me veía con 2 hijos, volvería al redil de un matrimonio, en el que ambos fallamos porque nuestra juventud no estaba preparada para compartir una vida conyugal. Ahora y tras otro buen consejo, me había denunciado en el juzgado por ese abandono entre algodones, aunque sin mi.

No puedo ni pensar si en esa época, años 70, la LIVG hubiera estado vigente. Seguramente me hubiera pasado media vida entre rejas, por ambos y supuestos delitos.

Hoy, ya con 69 años, después de ignorar la declaración de varios testigos, sin parte por lesiones tras la revisión de 2 médicos, además de la declaración a mi favor de una Psiquiatra clínica de afamado nombre, conocida y respetada por el tribunal que me juzgó, al que dijo que en absoluto daba el perfil. Y a pesar de los consiguientes escritos al TSJ y al TS, o la simple presunción de inocencia, fui condenado a 4 años y 11 meses de prisión SOLO porque la psicóloga de turno (ni siquiera clínica) consideró CREIBLE la declaración de la supuesta víctima.

Tras 20 meses en una prisión, acusado de lo que no soy culpable, pero al amparo de dicha Ley destroza-vidas, me quedan 39 meses mas, que dependerán de que un juez se de cuenta de que mi salud no permite dicho alojamiento, porque atenta contra mi dignidad (mas que la LIVG) al necesitar una atención íntima permanente, que no me pueden/quieren dar en prisión.

Prisión que no me ha reinsertado porque ni lo han intentado, ni me hace falta. Solo han cerrado la puerta y tirado la llave, de la que solo he sacado tener que usar una muleta el resto de mi vida, por un accidente evitable con un poco de atención vigilante de los que cobran por ello. Y eso si, saber cómo traficar, donde comprar, como sobornar, o como contactar con sicarios. Un chollo, en cuya ignorancia vivía tan a gusto.

Con esto quiero decir, que las mujeres, ya en otros tiempos, estaban protegidas de ciertas tropelías, pero también los hombres tenían la Justicia de la presunción de inocencia.

No voy a tirarme flores, pero lo cierto es que siempre he sido una persona respetuosa con los demás, incluyendo el sexo contrario porque si, porque se me educó así y me caló hondo ese sentimiento sin necesidad de que leyes propias del siglo XVI protegieran a las personas de mi entorno y no será por falta de motivos, con varias relaciones, en las que unas se fueron, o me marché yo de mutuo acuerdo, pero otras querían vivir el resto de sus vidas a mi costa, cuando habían sido tanto o más culpables que yo, pero no.

Tampoco puedo callar esas voces que claman venganza sobre muchas mujeres que han hecho de la revancha un bisturí que amenaza a otros seres humanos llamados hombres, con la ruina más severa, o con la separación de sus hijos, queridos en la mayoría de los casos y que muchas mujeres utilizan como armas arrojadizas. ¿Es que eso no es igual o peor que un crimen de Lesa Humanidad, que te lleva al castigo más duro de la Ley?
Y del daño a los hijos ya traumatizados por la separación de los padres, que son utilizados para el provecho, la venganza y la ambición de mujeres con pocos escrúpulos, ni hablemos, porque el castigo para eso seguramente no tiene un nombre que se pueda pronunciar.

Creo que, de continuar esta Ley vigente, no solo continuaran matando mujeres porque sí, porque sale más barato, o porque ellos se quedan mas a gusto en la cárcel, pensando que ellos lo pasarán mal, pero ella no se reirá, no disfrutará de ingresos extras, ni de la descendencia de ambos. Y que nos convertirá en el país más despoblado del planeta por el miedo a relacionarnos con una bomba con la mecha encendida como ha fabricado la dichosa Ley, llamada mujer. Y eso aunque nuestras intenciones sean decentes y honradas de tener sexo esporádico consentido, o pareja/compañera con la que afrontar una vida en común, común de tristezas y alguna alegría, sin LIVG que interfiera queriendo defender lo que no necesita defensa “extra”.

La profesión más antigua del Mundo, está hoy más justificada que en cualquier otra época de la Humanidad, porque solo con un preservativo y unos billetes se salvan los problemas que pudiera haber. Aunque algunos siempre echaremos de menos esa mirada cómplice, o ese roce de cuerpos en el descuido del entorno del momento.

Y si en vez de usar tantos recursos y tiempo en castigar después de, debería centrarse más en el antes de, con la prevención, como era la educación cívica y otras, derogadas hace tiempo porque eran Franquistas. ¿Franquistas o coherentes?, pero nadie se molestó en analizarlas y actualizarlas.

También los padres deberían asumir su responsabilidad educacional y no dejarla en manos de Papá Estado y en manos de conciudadanos o profesores, que no está para eso.

Y por último a esas madres, que en su día fueron feministas y que hoy son la primera semilla del machismo y la falta de respeto por el resto de humanos, sean del sexo, raza o creencia que sean, que eduquen a sus hijos en la Democracia y no carguen a los demás con su desidia instructora.
Las cifras reales no mienten, Ley retrograda, anti-constitucional donde las haya, que no baja el número de mujeres víctimas, pero que si sube los niños y hombres víctimas.

Yo debo dar las gracias por esa Mujer, con la que COMPARTO mi vida, que, en su momento cuando todavía era una niña, ya demostró lo que es una mujer independiente y entera y que hoy, tras muchos años de separación y ya también muchos años de volver a estar juntos, se ha visto que es un ser humano con forma de mujer y que nuestro hijo en común, educado por ella, nunca será un maltratador, igual que su padre. Aunque mi madre fue diferente y profundamente machista, pero extremadamente respetuosa con los demás y eso es lo que me inculcó desde muy pequeño.

En absoluto estoy resentido con las mujeres, pero creo que no es justo lo que está pasando. Y eso sin citar las historias para no dormir que me han contado en la cárcel.

Quería que alguien con criterio lo leyera y es por eso que se lo mando a ustedes que seguramente, me comprenderán.

Saludos
Emilio Campos

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